2026-05-13T16:09:05Z Carlos Prego Editor - Magnet Carlos Prego Editor - Magnet Linkedin twitter 3228 publicaciones de Carlos Prego Si algo tienen guerras como la de Irán (o Ucrania) es que nos recuerdan la enorme fragilidad de algunos de los pilares que sostienen la economía mundial. Y eso es algo que empieza a preocupar a los agricultores. Además de ser un canal clave para el tráfico de petróleo , el estrecho de Ormuz es una pieza estratégica en el comercio mundial de fertilizantes nitrogenados. La ONU calcula que antes de la guerra pasaba por allí un tercio del tráfico marítimo global de un insumo que, a su vez, influye en el rendimiento de las cosechas. Tras más de dos meses con el tráfico marítimo bloqueado o como mínimo condicionado , cada vez más voces advierten que las alteraciones en el suministro de fertilizantes pueden acabar derivando en una crisis alimentaria de calado. Saltan las alarmas . Las alertas en torno a cómo la guerra de Irán podía afectar al tráfico de fertilizantes quizás no saltaron tan pronto como las del mercado del petróleo , pero eso no significa que el tema no generase inquietud casi desde el principio. A comienzos de marzo, poco después de que EEUU e Israel atacasen Teherán, algunos analistas elevaban ya la voz para advertir de los riesgos de que el conflicto alterase la distribución global de urea, un fertilizante nitrogenado en el que el golfo Pérsico juega un papel fundamental. Gráfico: Statista. ¿Cómo de fundamental? El Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) calcula que alrededor de 36% de las exportaciones mundiales de urea entre 2023 y 2025 salieron de países del golfo Pérsico, sobre todo de Irán, Qatar y Arabia Saudí. No está mal si tenemos en cuenta dos datos que subraya el propio instituto. Primero, que la urea es el fertilizante nitrogenado más usado, lo que da una idea de su relevancia para las cosechas. Segundo, lo repartido que está el flujo. Sus principales importadores son India, Brasil, Australia, Tailandia, EEUU y Turquía. En ese mapa Teherán juega un rol esencial . Tanto por su peso como productor y exportador, como por el control que ejerce sobre el estrecho de Ormuz, que canaliza buena parte del comercio mundial de fertilizantes. La ONU calcula que por allí pasa alrededor de un tercio de toda la mercancía que se mueve por mar, lo que equivale a 16 millones de toneladas. Es comprensible si se tiene en cuenta que una de las mayores plantas de urea del planeta (QAFCO) está en Qatar, una instalación que, por cierto, vio bloqueada su producción al comienzo de la guerra por las alteraciones en el suministro de gas natural. ¿El motivo? De nuevo la interconexión de la economía global. El GNL es un insumo esencial en la producción de fertilizantes como la urea o el amoniaco. En Xataka La guerra de Irán está disparando el precio del pistacho. Y eso amenaza con llevarse por delante al chocolate Dubái Un tráfico hundido. El problema es que, tras varios meses de guerra en Oriente Medio, la cadena del suministro global de fertilizantes empieza a dar muestras de estar resintiéndose. La última señal la ha emitido la OCDE. Y de forma clara. Según sus observaciones ( avanzadas por la agencia EFE), el organismo ha detectado que en abril el movimiento de mercancías por vía marítima se desplomó hasta marcar su nivel más bajo desde enero de 2019. Y eso como mínimo, ya que las estadísticas de la OCDE no permiten remontarse más atrás. La OCDE ha detectado también un descenso en el flujo de petróleo y gas natural licuado (GNL) a través de Ormuz, pero los datos sobre urea resultan especialmente alarmantes. Para empezar porque el organismo ha confirmado el gran peso del Golfo en su tráfico, con 18 atracaderos especializados. El aviso de la OCDE llega además justo cuando algunos países empiezan a sentir la interrupción de la cadena de suministro. Un caso claro está en Nepal: su volumen de reservas está muy por debajo del necesario (171.000 t frente a 250.000), lo que ya ha llevado al Gobierno a comprar 80.000 t de abono químico de emergencia gracias a un acuerdo con la India. ¿Es el único indicador? No. El aviso de la OCDE es una pincelada más en un cuadro mucho más amplio en el que no solo se ven alterados los flujos de la mercancía. Otro indicador clave son los precios de los fertilizantes. A finales de abril Reuters se hacía eco ya de la subida del valor de la urea. Y aunque en las últimas semanas su cotización se ha suavizado , sigue muy por encima de la anotada el 27 de febrero, antes de que estallase la guerra. No se trata solo de las alteraciones del tráfico en Ormuz. En el coste del fertilizante influye también el GNL. La situación ha llegado a tal punto que Fertiglobe, una importante empresa de fertilizantes, ha empezado a operar sus plantas de Emiratos Árabes a plena capacidad para luego transportar el fertilizante en camiones hasta otros puertos alejados de Ormuz, su salida natural. La operación eleva tanto los costes que en otras circunstancias no resultaría rentable. Tras la escalada de precios eso ha cambiado. "Mientras logremos superar los obstáculos logísticos, el precio lo compensa con creces", explica un directivo de la empresa a Financial Times . "El mercado está desesperado". En Xataka Los océanos de la Tierra tienen un fertilizante natural que lleva milenios enriqueciendo sus aguas: las heces de ballena Saltan las alarmas . La gran pregunta es qué esperar a partir de ahora. Aunque la ONU reconoce que no todos los países están igual de expuestos a las interrupciones en el suministro de fertilizantes y no en todas las regiones del mundo las cosechas siguen el mismo calendario, hay organizaciones que han alzado ya la voz para advertir del impacto que puede tener la guerra. En juego hay varios factores: los problemas para transportar fertilizante y que su coste acabe disparándose tanto que los agricultores prescindan de él o busquen alternativas , algo que podría afectar al rendimiento de los cultivos. Otra pregunta es si eso se dejará sentir en los precios de los alimentos. Déjà vu en los campos . La foto recuerda en parte a la que se vivió al comienzo de la guerra de Ucrania, aunque con matices. "En 2022 gran parte del fertilizante finalmente se distribuyó", explica a Reuters Shwan Arita, del Centro de Políticas de Riesgo Agrícola de la Universidad Estatal de Dakota del Norte. "La escasez de suministro que estamos viendo ahora es mucho más grave". Otro hándicap es que, a diferencia de lo que ocurría hace unos años, los precios de los cereales tras varias campañas con cosechas generosas, deja a los agricultores sin margen para compensar el encarecimiento de la urea. Millones de platos . Hace unos días Svein Tore Holsether, directivo de Yara, una empresa noruega dedicada a la distribución de fertilizantes, advertía en la BBC que los problemas en la cadena de suministro derivados de la guerra podrían costarle al mundo hasta 10.000 millones de comidas semanales, una cifra que se dejaría sentir sobre todo en los países más pobres. "En estos momentos, hay medio millón de toneladas de fertilizantes nitrogenados que no se están produciendo en el mundo debido a la situación en la que nos encontramos", reflexiona . El problema, insiste, es que sin esa ayuda calcula que hay cultivos que podrían ver cómo sus rendimientos caen hasta un 50% en la primera temporada. ¿Es la única advertencia? No. La británica Grosvenor Group ha advertido también de las consecuencias de una escasez de fertilizantes. Incluso en la ONU hay voces que no han tardado en subrayar la importancia del tema, como Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de UNOPS, que esta misma semana lanzaba un aviso a navegantes en una entrevista con Agence France-Presse (AFP): "Tenemos por delante unas semanas para evitar lo que probablemente será una crisis humanitaria masiva. Podríamos presenciar una crisis que condenará a 45 millones de personas más al hambre y la inanición". El suministro de fertilizante incluso tiene su deriva geopolítica. El expresidente del Banco Mundial David Malpass ha reclamado a China que deje de acaparar alimentos y fertilizantes: "Tiene las mayores reservas mundiales. Puede dejar de acumular". Su petición llega en vísperas de la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping y  después de que Pekín reforzase sus controles fronterizos precisamente para vigilar la exportación de fertilizante en un intento por proteger a sus agricultores. A pesar de esas restricciones, las exportaciones anotaron en abril una subida del 27,6% . Imagen | Darla Hueske (Unsplash) En Xataka | Mientras todos miraban a Ormuz, Rusia ha encontrado una ruta mucho más importante para abastecer de drones a Irán